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17 jun 2009

Rape Me



Grítame al oído que no te hago falta, que no me necesitas. Arañame la espalda, muerdeme el pecho. Modélame a tu gusto en forma de cincel incendiario, estoy cansado de ser barro. Maltrátame. Llevame a jardines prhibidos donde aún exista el pecado, y cometamoslos todos. Aprieta mi yugo, ponme la capucha, llévame a la hoguera. Hazme arder. Que los buitres acaben con mis despojos. Sácame los ojos. Para que no pueda ver. Aráme de pies y manos para que no me escape. Déjame tirado en cualquier contenedor lamiendo mis propias heridas. Ven a verme los días alternos y los fines de semana. Visitame en mi desgracia y ayudame a vestirme de ser humano. Acércate. para que te grite al oído que no me haces falta, que no te necesito. Que no te amo. Acércate para que pueda mentirte al oído, mi dulce condena.

12 jun 2009

Sick Boy


Pájaros, hablo de pájaros.No unos bonitos pájaros pío pío como ls que cantan ahí fuera, anunciando que el sol sale otra vez mas en esta puta ciudad. Maldita su costumbre. No falta un dia a su trabajo. Yo estoy enfermo. Sick. Sick Boy. En algún lugar del suelo un vómito se reseca, impregnando la habitación con ese olor característico y repugnante. En algún lugar del inter espacio mi alma llora. NO le hago caso y agarro la botella a tientas, alzando el brazo por detrás de mi cabeza. Doy un generoso trago al whiskey, empinandome la botella con la mano izquierda, levantandome la cabeza con la mano derecha obligandome a tragar. Me arde el cuerpo. Me arde el alcohol. Me gustaría ser una bola de fuego y simplemente consumirme. De un fogonazo. Zas. No sé si sigo vivo. Probablemente si. El dolor me dice que si, que lo más probable es que siga vivo, o al menos parte de mí. O quizás estoy muerto y todo esto es un purgatorio. No lo sé. A quién le importa. Escupo mis propias cenizas entre estertores y pido otro trago. Mi alma por otro trago. Mis ruegos son concedidos y vuelvo a encontrar la botella cuando alzo el brazo. LA agito ante mis ojos victorioso. Aquí está. Mi trago. Mi alma que se reuna con Dios. Yo iré un poco más tarde.

10 jun 2009

...Y un destino



Soy impermeable al llanto y planto versos que crecen frescos como besos en el mar sueño que sueño en olvidar que ella no me volverá a amar
Es otro dia mas y espero espero y espero. Espero espero espero pero nada ocurre de nuevo sólo yo, al fondo de este abismo
Obstinado en comprender que me arrojó a este agujero donde no encuentro al cordero misericordioso de su fruto como rezan
Como rezan, como razón tengo un punzón y marco en mi brazo cada ocaso para no perder la cabeza. En esta prisión de carne y hueso.
En esta prisión mi vida pasa sin miramientos, dejandome sin aliento a cada paso, a cada beso, a cada vaso, que consumo como preso.
Como preso de una droga que no incumbe a quien no afecta, infecta mi carne y se abre paso por mi pecho para infectar mis organos blandos
Blandos como los labios que la contagian, es magia dicen, no lo creo, porque quema como fuego? Acaso es fruto del arte de un hechicero?
Es fruto del arte de un arquero? Es Cúpido un estúpido o un sádico? Pido otro whiskey y olvido que existo, que la amo
Destilo palabras como el alcohol, para enloquecer, para beber, para llegar al sol y arder para no volver a verla, corro un velo y velo por mi salvación
Mi salvación es dudosa, tanto al menos, tanto memos, como ella es hermosa. ¿No la veís? Es una diosa. Pero no la veís, la esquivais.
¿La esquivais o no os fijais en ella? No importa...es tan bella. Ella y solo ella. Pero la destrozais. La violasteis. Echastais cada pedazo frágil de su alma a los perros.
Y ahora ella llora. No me mira. No me ama. Dice que se encuentra sola. Que nadie la mima. Que nadie la llama. Que solo la buscan cuando desean dinero y fama.
Malditos bastardos. Arrojasteis los dados y no contentos con el resultado prendisteis fuego al casino, olvidasteis las reglas, olvidasteis vuestro destino.
Olvidasteis vuestro destino. Ser polvo. Y ahora solo sois un estorbo. Os odio. Casi rajo el folio al pensaros, al imaginaros regodeandoros, engordando.
Me dais pena y asco. Una triste mezcla, como un bastardo. Soy un dardo. Lleno de Veneno. Al menos. Al menos eso me dijeron. No se quienes son ellos
¿Quienes son ellos? ¿Que me hacen en mi mente? Es urgente. Transmitid el mensaje. Ellos solo buscan vestir de traje. Opulencia. Dinero. Viajes
¡Viajes a la neurisma misma de la estupidez es lo único que hacen pardiez! Solo la contaminan. Minan su espiritu y su núcleo. Su existencia misma.
En un bucle sin sentido que acabará por destruirla. Son un virus. Yo soy el último de una raza extinta. De una raza distinta. Y vengo a por ellos.
Vengo a por ellos con sus mismas armas. Seré el Virus que derrote al virus ingrato y putrefactor de almas. Acabaré con los contaminantes.
Acabaré con sus disfraces de cantantes con mis llamas. Y volverá la música. Me volvera a amar para siempre jamás.
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Pd:Teneís que oirla leida con música, crema. Si, la imagen es rídicula pero me parecía graciosa

8 jun 2009

Porn pt.2




-¿Quieres más?
-Sí-gimió ella

Y se la introdujo hasta el fondo de un solo empujón. "Hoy te la meto hasta el mismo corazón" pensó sonriendo. Realmente ella estaba muy excitada si había entrado de una sola vez. Comenzó a penetrarla hasta el fondo, empujando al máximo. Ella giró la cabeza para mirarle. Sus ojos eran el reflejo inciendario de la pura pasión desenfrenada. Sus cuerpos la unión terrenal de almas, de la carne y el verbo. Como muñecos de una tarta en el centro de la hoguera, dos muñecos, una sola masa informe, una sola ceniza. Llevaban el ritmo preestablecido por alguna fuerza instintiva desconocida. La coordinación era absoluta mientras él la penetraba una y otra vez. Hasta sus fluidos fluían a la vez, mezclandose en uno solo. Aumentó la fuerza de sus embestidas y sus testiculos chocaban con la pelvis de ella con un sonido rítmico. Ella gimió más fuerte, de manera casi ronca, antes de empezar a susurrar: "Si,si". Él la pegó más contra la pared y le empujó la base de la espalda con la mano. Ella entendió enseguida que es lo que quería y se recostó más sobre la pared, pegando tambien el pecho y doblando hacia fuera la parte inferior de su cuerpo, él la agarró por los pechos y empezó a penetrarla más rapido. Ella comenzó a gemir demasiado fuertemente, demasiado, él separó una mano de sus pechos y le tapó la boca. Eso le excitó aún más. Escuchaba los grititos de ella amortiguados por su mano, sentía las ondas vocales en la palma. Estaba tan excitado...el amor por lo prohibido, por lo decadente, lo insano...lo que estaba mal. Eso siempre habia sido su mayor adicción. Paró unos segundos y se quitó la camiseta, el sudor empezaba a caerle por el pecho y sentía los gemelos y el cuadriceps como rocas. Los músculos en tensión. Los testiculos contraidos para guardar el calor. Los vasos sanguíneos de su pene a punto de explotar de la cantidad de sangre almacenada para facilitar la erección. Pero sobre todo olía a sexo. Eso es lo que más le gustaba. El olor a flujo vaginal mezclandose con el olor a semen y a sudor. Los grititos. La oscuridad del cobertizo de la piscina. La pólemica bolsa de hielos en el suelo. Y pensó que tenía que ser ya. Debía apurar lo que quedaba de su sed de sexo de un solo trago o sería demasiado sospechoso. Cerró los ojos e imaginó que el cuerpo que podía tocar con las manos era el de Angelina Jolie. Años y años de experiencia sobre sexo le habían obligado a perfeccionar este truco, sobre todo para usarlo a la inversa. Había que tener buen gusto, uno no podía esperar satisfacer a una mujer que tarda en llegar al orgasmo cuando esta a punto de correrse pensando en Carmen de Mairena. Solía suceder un colapso que acababa en gatillazo total. Y la consiguiente humillación. Pero ahora, en ese momento, él lo que deseaba era descargar ya el fruto de la vida y la muerte. El truco dió resultado a los pocos minutos. Un escueto: "Me voy" bastó para anunciar a la chica que por ese día no habría más sexo salvaje y prohibido. Sacó el pene de su vagina y se masturbó un poco. No tardó en ocurrir. Cerró los ojos y disfrutó el momento. Cuando los abrió la blanca esperma resbalaba por la espina dorsal. Como en la Chispa Adecuada. Suspiró y se visitió en silencio. Ella se limpió y se arregló un poco el pelo. Cogieron la bolsa de hielos y se encaminaron hacia dentro de la casa. Al llegar al salón sus amigos les esperaban.

-¿Porque habeís tardado tanto?-preguntó Juan
-No veas que ruta turística hemos tenido que hacer por las gasolineras-dijo él mientras se sentaba-La de aquí al lado no tenía hielo

Ella se sentó al lado de Lucas y se besaron

-¿No habreís hecho nada malo no?-preguntó Lucas entre risas
-Me la he follado-dijo él-¿No te importa, no?

Se rieron a carcajadas. Ese era uno de los mejores momentos que traía consigo el follarse a la novia de uno de tus mejores amigos pensó sonriente mientras abría los hielos para su primer cubata de la noche.

3 jun 2009

Porn pt.1





Acarició suavemente su vientre con las yemas de los dedos, sintiendo erizarse el vello a su paso. Casi podía ver a través del tacto los minúsculos cabellos que solo percibía a contraluz, o con la mejilla pegada a su barriga. Ella gimió y dijo en voz muy bajita: “No, para, aquí no”. Pero su tono de voz no era convincente, casi había suplica en su gemido. Él deslizó los labios por su cuello y le mordió suavemente el lóbulo de la oreja izquierda. Ella volvió a gemir y se estremeció levemente, como alcanzada por un rayo. Él deslizó la mano derecha por la cara interna de su muslo derecho bajo su falda negra de vinilo, ella separó las piernas suavemente y pegó su espalda aún más al pecho de él, puso una mano detrás de la cabeza de él y le agarró fuertemente el cabello mientras levantaba la cabeza hacia arriba y la torcía hacia la derecha. Suspiró lenta y profundamente y buscó los labios de él. Él la besó suave y lentamente. Su mano izquierda seguía en su vientre, ascendiendo. Sus cuerpos se pegaron aún más. Él rozaba su entrepierna con el trasero de ella. Su erección era algo ya imposible de parar aunque quisiese. Y no quería. Cuanto más arriba deslizaba la mano derecha más podía sentir el calor que desprendía el sexo de ella. La mano izquierda encontró el sujetador. La besó con más fuerza, hundiendo la lengua en las profundidades de su boca que olía a champán. Levantó levemente la cadera para aumentar el contacto de su entrepierna en el trasero de ella. Agarró su pecho derecho con la mano izquierda mientras la derecha por fin encontraba la ropa interior de ella. Llevaba aquellas braguitas negras que a él tanto excitaban. Se las bajó hasta las rodillas. Ella abrió aún más las piernas. Sus lenguas volvieron a sus respectivos hogares y sus labios se separaron. Se miraron a los ojos mientras él ascendía suavemente de nuevo por su muslo. Las bocas entreabiertas, respirando entrecortadamente. Por un instante cesó de ascender y se miraron a los ojos. Únicamente. Todas sus fuerzas concentradas en el mero hecho de mirarse a los ojos. Como si pudiesen volcarse el uno encima del otro, como si pudiesen hacerse el amor, como si pudiesen fundirse en un mismo elemento tan solo con mirarse a los ojos. Y entonces, en un solo y rápido movimiento él alcanzó por fin su objetivo. Mientras seguía acariciando por encima sus pechos con la mano izquierda con la mano derecha buscó hasta localizar el clítoris de ella. Descubrió que estaba tan mojada que en realidad podría saltarse los preliminares, pero no, así era más morboso, le excitaba más. Acarició su clítoris con la yema del dedo índice con un movimiento circular. Ella gimió más fuerte. Con la mano izquierda levantó el sujetador y liberó sus pechos, que parecían a punto de explotar tras su wonderbrá. Sus pechos no eran excesivamente grandes, uno de ellos le cabia en la mano, pero eran duros y turgentes. Le encantaban sus pechos. Su tacto era tan suave… Sintió que las costuras de su pantalón iban a ceder en cualquier momento por la zona de la entrepierna. La bestia exigía libertad y amenazaba con romper las correas que la apresaban. Casi como si leyese sus pensamientos, la mano de ella se posó en el bulto en su pantalón. Le abrió la bragueta y le sacó el miembro apartando como pudo la tela de sus calzoncillos. Casi sintió más alivio que excitación. Casi. Su libido ardía. Abrió los labios de ella con los dedos índice y meñique. Introdujo con facilidad los dedos corazón y anular en su vagina. Estaba tan húmeda y caliente por dentro...Todo su cuerpo se sentía la lanza de Longinos, la espada de Conan. Todo él era una punta que buscaba penetrar en la carne. Todo él era su pene, su instinto sexual. Se echó hacia atrás separando la mano de su pecho y la otra de su vagina, también separó la de ella de su pene y la empujó hacia delante. Ella pegó la cara de lado a la pared y abrió las manos a ambos lados y las apoyó a la altura de los hombros. Echó hacia atras la parte inferior de su cuerpo y gimió más fuerte. "Hazlo ya" decía aquel gemido. Se agarró el pene y pasó la punta por los labios de ella, sin penetrar, solo sintiendo la unión de sexos, que no de cuerpos, y lubricando su glande. Ella gimió otra vez. Él tenía las mismas ganas pero le gustaba sentirse dominante. Y susurró:

-¿Quieres más?

Y vosotros, ¿quereís más?

31 may 2009

Verse





No sé si soy poeta o soy soldado, no sé siquiera si eso importa ya. La ciudad me mira con sus ojos entrecerrados mientras arrastro los pies por una calle cuyo nombre desconozco camino a la parada del bus. Si cierro los ojos veo el alcohol fluyendo pesadamente de mi intestino a mi cerebro, mandandome una nueva punzada de ebriedad que me ayude a soportar otro amanecer sin sentido. Otro día igual en una cárcel con los mismos barrotes sucios y oxidados. Mañana preguntaran: ¿Qué pasó anoche?. La respuesta es la misma siempre. Porque no somos los protagonistas de nuestras peliculas favoritas. Ni famosos cantantes. No somos una mierda. Y no nos pasa una mierda en esta mierda que llamamos vida. No sé si soy poeta o soy sargento. Pero puedo sentir como me eriza el viento, si la granada no impactó es algo que no me importó, solo debo seguir en pie. En pie una vez más mientras las bombas caen a mi alrededor. La cabeza gacha. Los ojos cerrados con fuerza. Tanta fuerza como para ver puntitos de luz flotando en una nada inexistente. Rezando porque las bombas acierten sobre mí esta vez. O para que dejen de caer bombas. Pero nunca pasa. Enterramos a nuestros muertos. Pero la guerra no acaba para los peones. No sé si soy poeta o soy general. No sé porqué pero soy dueño de lo que mis dedos escupen enojados y plasman en una pantalla que alguien leera y que despues palmeará mi espalda. No sé porque me siento libre aunque no lo sea. No sé porque tengo ganas de gritar aun estando afónico. No sé no sé no sé. Todo es un cúmulo de "no sé". No sé si soy poeta o soy basura. No sé si realmente hay diferencia.




Solo soy una sombra perdida en esta ciudad en constante movimiento
Preguntandome día a día cuando llegará mi momento...

27 may 2009

Vi




Vi el motivo por el cual cada una de las acciones de mi vida en los últimos años había transcurrido tal cual. Vi a sus progenitores y todos sus antepasados, todo lo que había hecho a ella ser así  Vi cadenas largas de ADN mezclándose  genes que se combinaban. Vi a París entero ardiendo a mis pies mientras en el punto mas alto de la Torre Eiffel le hacia el amor una y otra vez. Vi hordas de bárbaros que corrían hacia mi gritando, con las espadas ensangrentadas en la mano, mientras yo, el ultimo de mi pelotón clamaba mi amor al cielo y me enfrentaba desarmado a ellos para que ella huyese en la frondosidad del bosque. Vi el universo, vi a la muerte personificada, las ruinas de Mesopotamia, los secretos perdidos de la Atlantida, vi el Necronomicon y como lo usábamos para que nuestro amor venciese todo, vi como transcurrían eones de tiempo. Como los ríos se secaban, los arboles morían y el suelo se agrietaba mientras nosotros nos besábamos  Todo eso vi la primera vez que me miró a los ojos.

19 may 2009

No me cogereis vivo



-Maldita sea-gimió de nuevo Carl- Nos tienen por las pelotas

-Y una mierda, tenemos un rehén-dijo Shawn

-Sólo es un puto rehén, no debimos venir tan temprano-dijo Carl pasándose la mano por el pelo graso recogido en una coleta. Estaba sudando como un cerdo. En especial las manos. Las restregó contra los vaqueros- Deberíamos haber traído un cinturón de bombas o algo así

-¿Para atracar un jodido banco?-preguntó Shawn con sorna- Estamos en Ámsterdam no en Nueva York o en Irak

Carl hizo una mueca. Siempre le molestaba que Shawn se metiese con su país. No era un ciudadano ejemplar pero maldita sea, era americano y estaba orgulloso. Shawn encendió un Lucky Strike. Carl apenas sabía nada sobre Shawn. Aparte de que alguna vez fue australiano. Ahora era nómada.

-Deberíamos haber seguido atracando licorerías-dijo Carl abatido

-¡Y una mierda Carl!- gritó Shawn mientras se levantaba-Lo hecho, hecho esta, así que cierra la maldita boca. Todo hubiese ido sobre ruedas si aquel cabrón no tuviese complejo de héroe

”Aquel cabrón” era el encargado. Él había pulsado la alarma. Seguro que ni vio venir la bala. Shawn miró el reloj. Quedaban tres minutos para que el negociador volviese a llamar

-¿Qué vamos a hacer?- preguntó Carl- Deberíamos entregarnos

-¿Quieres entregarte?-preguntó Shawn

Carl simplemente encogió los hombros

-Podríamos hacer un buen trato

-Olvídalo- dijo Shawn- Atraco, secuestro y homicidio. Estamos en la mierda

-Nunca escaparemos-dijo Carl

Shawn simplemente sonrió. Hacia tiempo que esa idea rondaba su cabeza. Carl comprendió enseguida. Y al contrario de lo que Shawn creía Carl sonrió. Y se levantó.

-Si…tienes razón-admitió Carl

Se giraron hacia la puerta principal. Estaba infestada de policías. El teléfono móvil del bolsillo de la camisa de Shawn comenzó a sonar con una melodía de moda, era del estúpido cajero que estaba en el suelo amordazado. Lo descolgó y lo acercó a su oreja.

-Y bien chicos-dijo con voz suave -¿Habéis tomado una decisión?

-Así es-dijo Shawn

-¿Y cual es?- preguntó tratando de disimular su nerviosismo el negociador

Shawn miró a Carl quien sonrió y asintió con la cabeza mientras con la Remington al hombro se refugiaba tras el mostrador. Shawn cogió al rehén, quien gimió tras la mordaza. Le susurró que se escondiera en el baño y así lo hizo. El negociador gemía impaciente. Entonces Shawn sonrió a Carl. Quien armó la escopeta y apuntó hacia la puerta principal.

-No nos cogeréis vivos-dijo al impaciente negociador. Y dejó caer el móvil al suelo mientras desenfundaba su 9 mm.

11 may 2009

Único + Vanesa




-¿Qué haces aquí?-dijo ella-Te dije que no vinieras
-Tenía que venir. Todo me recuerda a ti. Y no lo entiendo. Mi casa no huele a ti. Pero huele a tu ausencia. Todas y cada una de las cosas que tú has sostenido en tus manos, todos los sitios donde te has sentado, todas las esquinas de mi cama en las que hemos hecho el amor…mi casa me recuerda a ti. Lo peor era poder hacer ciertas cosas. Podía fumar en la cama. Sin abrir la ventana ni preocuparme de que el olor se desvaneciese de la habitación antes de que tu llegases. Porque no ibas a llegar. Podía dejarme la ropa tirada por cualquier rincón porque tú no me ibas a echar la bronca. Tuve que empezar a comprar comida para una sola persona. Todo en casa me recordaba a ti, hasta la última mota de la pared. Así que decidí salir fuera de casa. Fui a un bar al que jamás había ido, conocí a unos tipos y pensé que beber con ellos me ayudaría a olvidarte. Pero pensaba en ti. Cada vez que alguien hacia un chiste estúpido pensaba en que te reirías con él, en que te caería bien aquel tipo. Cuando uno hacía un chiste grosero me imaginaba tu cara de desagrado, la que vi en cuanto nos conocimos. Te vi con la nariz torcida y apartando el flan con la mano mientras me sonreías con quince años. Cada trago me recordaba a ti. Porque no hay nada que no hubiese bebido sin ti alguna vez. Así que me fui del bar. Abandoné la ciudad. Mierda. Estaba tan ofuscado que abandoné el país. Fui a Italia. Nunca había estado en Italia. Y tú tampoco. Y mucho menos habíamos viajado a Italia juntos. De hecho apenas hemos viajado. Pensé que en Italia. Demonios. En Italia si que podría olvidarme de ti. Pero aún así todo me recordaba a ti en Italia. Visité la torre inclinada. Pensé en echarme una foto. Pero nadie podría sostenerme la cámara. Iba solo. Desistí de echarme la foto porque pensé que solo quedaría bien si yo fingía intentar sostener la torre con todas mis fuerzas mientras tú la inclinabas con una sola mano. Visité tiendas. Todos los souvenir estaban hechos a tu medida. Algunos te los podría haber regalado como una broma. Otros como recuerdos. Y otros como verdaderos regalos. Pero todos eran para ti. Te necesito. Todos y cada uno de los poros de mi piel necesitan el contacto de los tuyos-dije- Te quiero

Ella empezó a llorar. Las lágrimas resbalando por sus mejillas. Yo también lloré. Tenía ganas de besarla. Pero no podía ser yo quien la besase. Tenía que ser ella a mí. Y tenía que ser como la primera vez. Pero ella no lo hacía. Solo lloraba en silencio. Agachó la cabeza. Se la levanté suavemente con mi mano en su barbilla para que me mirase a la cara. Cogí un cigarrillo que tenía preparado en el bolsillo. Lo puse ante sus ojos sostenido entre el indice y el corazon de un extremo y el meñique y el anular del extremo de la boquilla y lo partí con el pulgar justo por enmedio. Y entonces Vanesa me besó.

4 may 2009

Oscuridad




HISTORIA ESCRITA POR: Ton4/ Antonio Navarro Camacho http://inapariencias.blogspot.com


Se abre el telón y aparece la vida. A primera impresión parece un
Chiste. Pero no. No cuando todo está en penumbra, siento un escalofrío por mi espalda e intuyo, algo no frecuente en mí, que algo va mal.
¿Por qué lo sé? Ni yo mismo lo sé. Es como cuando tu novia te dice “Tenemos que hablar”. Intuyes que algo va mal.
El caso es que me desprendí de mi prisión de sábanas blancas y edredón estampado y me puse en pie.
Por cierto, ¿Dónde están mis modales? Me llamo Antonio. Ese nombre tan común, ese que gritas y salen cientos. Ese. Y en cuanto a ti, atento lector que me conoces de… ¿10 líneas?, sólo te voy a desvelar eso de momento.
El caso es que me puse en pie. Busqué a tientas el interruptor y la luz golpeo mi cuarto. Mi escritorio hecho un desastre, la ropa cayendo del armario, mas ropa sobre la silla, mi estantería repleta de cómics, libros y películas perfectamente ordenadas… Aparentemente todo estaba bien. Tampoco me fijé demasiado, por lo de ver mi habitación día a día durante unos 12 años y todo eso.
El suelo estaba frío, más frío que de costumbre para mi gusto. Oteé el reloj, que marcaba, sin prisa alguna, las 3.47 AM.
- ¡Vamos a la cocina! - Me dije a mí mismo.
Debo explicar que esto es una reacción normal en mí. Me suelo hablar a mí mismo a menudo, dado que mis capacidades sociales no están lo suficientemente desarrolladas como para tener amigos. Bueno, tengo uno. Tengo un amigo. Tengo un amigo que me ama. Tengo…
De repente un escalofrío el doble de fuerte que el anterior recorrió mi cuerpo, el suelo me pareció más frío aun. Me hizo recordar que algo iba mal.
Caminé hacia la cocina precavido. Todo el trayecto sumido en una oscuridad total. Todas las luces apagadas. Todas las puertas cerradas. Todos mis miedos abiertos. Antes de abrir la puerta noté los cristales empañados.
- Será la secadora – Dije.
Abrí. Presioné el interruptor. Espere los 3 segundos de reglamento en los que la luz comienza a adaptarse al entorno, parpadeando. A mí solo me basto el primer segundo, el primer parpadeo. Mis miedos se confirmaron cuando, bajo el reloj, que marcaba las 3.50 AM, el crucifijo, o contenedor de cristo como yo lo llamaba, presentaba irregularidades. Cuando la luz se adaptó por completo mi cuerpo ya estaba pegado a la pared temblando. El crucifijo.
Sí. Mi familia es muy religiosa. Es bastante conservadora. Los crucifijos son usuales en nuestra vivienda. Pero no como yo lo estaba viendo.
La tez de Jesús, inclinada hacia abajo, triste, de serie, se había convertido en una cara con vista fija al frente de odio, escondida tras una sonrisa peculiar. La sangre sobre su tez se conservaba, pero nunca me fijé en sus ojos. Los ojos estaban abiertos, y si mi vista no me fallaba, inyectados en sangre.
- No, no, no – Dije – no, no, no….
En el segundo “no” ya estaba encendiendo las luces de toda mi casa mirando a todos los crucifijos.
Había dos en el pasillo, uno en el salón, otro en la habitación de mis padres, otro en la entrada y el último en la sala de estar.
Todos con el mismo aspecto.
Palidecí.
- No, no, no… - Seguía diciendo.
Un momento, todas las luces están encendidas y nadie se ha levantado a ver que pasa. Otra cosa mala que intuí. Estaba en racha pero por culpa del shock no pude apreciarlo.
Me encontraba en la entrada. El suelo cada vez más frío. Mi miedo cada vez más grande. Recordé que me dijeron una vez: “Si tienes miedo, simplemente canta y avanza, así lo taponaras”
Eso hice. Avancé cantando lo más fuerte que pude esas canciones religiosas que tanto me cantaban a mí.
- TENGO UN AMIGO QUE ME AMA, ME AMA, TENGO UN AMIGO QUE ME AMA, SU NOMBRE ES JESSss…
En ese momento llegué a la habitación de mis padres y vomité. Estaban sentados sonriendo hacia nada. Sin saber lo que hacían.
Sus ojos no se movían, pero sus manos golpeaban sus muslos y todos tarareaban la misma canción que yo hace un momento estaba cantando.
No eran mis padres.
Salí de la habitación lo más rápido que pude y puse una silla inclinada bloqueando la apretura de la puerta.
Corrí, descalzo y con los pies helados hacia la televisión del salón. La encendí. Nada extraño. Porno, teletiendia, anuncios de bajo coste…
Me asome a la ventana.
Vacío. Todo vacío.
En serio, ¿Qué cojones hubierais pensado en una situación así? Cuando tu único amigo y tu única familia no existe de repente.
Yo notaba húmedo el pantalón del pijama y las lágrimas se mezclaban con mi ansiosa respiración.
Mis ojos, sin rumbo, se centraron otra vez en el Mesías. El salvador.
Una silla cae. Una puerta se abre. Unos pasos se oyen. Una cabeza de 3 cm y sonriente se gira hacia mi. Unos antiguos conocidos avanzan hacia mí.
Llevo toda mi vida creyendo que Dios todopoderoso y su hijo el Mesías eran benevolentes, que el malvado es el demonio, es Lucifer. He visto películas de zombies, y esos te comen el cerebro o te despedazan simplemente.
3 segundos. El tiempo en que mis pies se terminaron de entumecer. El tiempo en que la luz de la cocina se acaba de adaptar. El tiempo en el que pienso, si estos son los buenos, como serán los malos. El tiempo en el que me doy cuenta de que si estos son los malos, no puede haber nada peor. El tiempo en el que mis piernas se elevan del suelo. El tiempo en el que caigo al vacío. Veo luz en el cielo. Veo luz. Pero es una luz procedente de un rayo en una noche de penumbra. Una luz malvada. Una luz que se convierte en oscuridad. Una oscuridad sin esperanzas.
Lo intuyo, algo poco frecuente en mí.